I want you to meet Jonathan Swift”  (Ray Bradbury)

No merece la pena leer esa novela. Tampoco vaya a ocurrírsele darse una vuelta por la biblioteca. Los libros están hechos de papel y como se sabe, para fabricar libros se necesita estropear árboles. La novela de Bradbury debería estar prohibida. No estaría de más prohibir también esta columna de Trueba (David Trueba, “Oda”, El País, 25.03.2016).

Afortunadamente, los árboles ya no sufren el maltrato humano de los amantes de la lectura impresa. Las personas, algunas, saben cuidar de la naturaleza. La gente ahora lee menos. Y quien lee siendo responsable elige leer en pantalla.

Si uno aparta la vista de su teléfono un instante, comprueba la libertad de albedrío del prójimo. Los ciudadanos son modernos y poco curiosos. La ventaja de no leer literatura ni periódicos es que uno no se complica la vida y todo parece más sencillo, aunque por otro lado, a veces no se vea el mensaje oculto ni se entienda la ironía.

 


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