Las mujeres han sido una parte importante del chavismo. Con ellas, primero Hugo Chávez y ahora Nicolás Maduro, han tratado de suavizar ante la opinión pública la toma de decisiones incómodas y poco digeribles.

No en vano, si se echa para atrás en el tiempo, la represión en muchas de las protestas de 2014 y 2017 fue encabezada por mujeres, funcionarias de los cuerpos de seguridad, que incluso maquilladas se paraban en primera fila frente a los estudiantes o amas de casa con caras inexpresivas a la espera de cualquier desliz para arremeter con saña contra la indefensión.

Nuestra intención no es ser misóginos. Los que padecen de misoginia son otros, empeñados en torcer la imagen femenina, endurecerla hasta lo insospechable y, además, la mayor gravedad, hacerla cómplice de las grandes tropelías en las que andan metidos.

El nuevo Consejo Nacional Electoral designado por el Tribunal Supremo de Justicia del régimen de Maduro sigue este camino ya abonado. Tres mujeres son directoras principales de esta entelequia y todas, sin excepción, representan los intereses de los que están en el poder.

Indira Alfonzo, hasta ahora magistrada, responsable de algunas decisiones acomodaticias a los intereses del chavismo, será la presidenta en sustitución de la inefable Tibisay Lucena, otra figura femenina que nos ha acompañado por años y que se ha ganado a pulso todos los calificativos que estén a bien endilgarle.

Lucena ha sido una defensora incuestionable de todo lo que representa el régimen, por lo que Alfonzo no lo tiene fácil. Sin embargo, no ha sido elegida al azar, de eso podemos estar seguros. Ya en su hoja de vida muestra como trofeos la suspensión de los diputados de Amazonas, decisión que permitió buscar la justificación para ilegalizar a la Asamblea Nacional, y la anulación de las elecciones estudiantiles en la Universidad de Carabobo que, para más señas, fueron ganadas ampliamente por la oposición. Está además sancionada por el gobierno de Canadá.

Junto a Alfonzo, por si acaso, sumaron a Gladys Gutiérrez, otrora presidenta del TSJ del régimen, su más reciente cargo, y dejaron a Tania D’Amelio, una suerte de seguro por si a Alfonzo se le ocurre hacer algo raro. Ellas garantizarán que no se le salga una rueda a la carreta.

Desde Jacqueline Farías, Iris Varela, Lina Ron, Luisa Estela Morales, Tibisay Lucena, Carmen Meléndez y algunas figuras que hoy en día están arrepentidas de lo hecho, hasta llegar a Cilia Flores y Delcy Rodríguez, el régimen ha sabido acurrucarse bien debajo de las faldas de las mujeres.

Con Indira Alfonzo en el CNE se sigue la tradición. No esperábamos menos.


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