Nunca lo dirán de frente. Son alérgicos a la verdad. Son demasiado buenos mintiendo. Y el mayor exponente que tiene el chavismo madurismo de esta horrenda actitud es el recién ratificado presidente de su Asamblea Nacional. Será por su profesión, por su foco de interés en una carrera tan delicada o por un rasgo muy marcado de su personalidad. Por lo que sea, hace creer que su gobierno quiere diálogo con la oposición, pero la realidad es que se niega desde el inicio con unas condiciones insólitas.

Primero que nada, hay que aclarar que eso de “diálogo” es de por sí una máscara, pero tanto el psiquiatra diputado como los de la minioposición insisten en denominar de esta manera las reuniones organizadas por el reino de Noruega por conveniencia y quizás para cubrirse las espaldas al no crear expectativas en la gente. O, lo que es más probable, ocultar la falta de deseo de realmente llegar a un acuerdo entre las partes.

Otra cosa sería si nombraran estas reuniones como lo que son: una negociación. Esto implicaría un objetivo claro que los obligaría a un término y unos resultados. Pero siendo tan vago como diálogo, incluso el presidente de la Asamblea Nacional chavista tiene la desfachatez de “poner condiciones”, que por incumplibles significan un mensaje claro de que ni para tomar café quiere verle la cara a la oposición.

“Liberación de Alex Saab”, como si esto dependiera del gobierno de Joe Biden, que dicho sea de paso ni siquiera participa en el diálogo. Ya se ha dicho antes, el colombiano está siendo procesado por violar leyes de Estados Unidos y eso es un proceso judicial que lleva su curso normal. Lo otro que pide es que “cesen las acciones desestabilizadoras”, pero eso no vale la pena ni contestarle, porque, por ejemplo, según el gobierno chavista, la oposición tiene un ejército de iguanas que ataca diariamente el sistema eléctrico.

Lo otro son los activos. Hay que decir que en el caso de Monómeros lo que cambió fue el color de los corruptos, lo que debería entristecer a todos los venezolanos, pues pareciera que este flagelo ha infectado a todos en el país. Queda Citgo y el oro que está resguardado en el Banco de Inglaterra, y lo único que piden los venezolanos es que no corran la misma suerte, y que de eso se asegure el recién ratificado presidente interino. Que ni de un bando ni del otro puedan echarle mano a lo que es de todos los ciudadanos.

Y de paso dice: “Un diálogo con impunidad está destinado al fracaso”. Y parece que no sabe lo que es un bumerán, porque es verdad que hay corruptos del lado opositor que deben rendir cuentas y pagar por su mala gestión, pero de su lado hay una larga lista de delitos que incluye violadores de derechos humanos y responsables de crímenes de lesa humanidad que no han sido ni siquiera detenidos, mucho menos procesados. Esto reafirma la idea de que van a esas reuniones como si fueran de paseo, de una vez sabiendo que no habrá resultados.

Así que esas “condiciones” que puso el psiquiatra diputado no son tales. ¿Por qué no obvia más bien ese tema? Porque sabe bien el efecto de un mensaje que guarde las apariencias. Por eso hay que aclararlo al menos a los lectores: el chavismo madurismo usó este “diálogo” para comprar tiempo y ahora lo usará para hacerse la víctima, nunca para negociar por el interés de todos los venezolanos.


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