En la historia de la humanidad existen registros de momentos en los que los cambios han aparecido como hitos de transformación, las diferentes eras han hablado de cómo el ser humano se ha transformado y ha cambiado su entorno, cómo ha transformado la naturaleza y también cómo ha evolucionado en su capacidad de crear y en su consciencia.

Pero quiero contarles que vivo en un país donde repentinamente ha sucedido algo increíble…. El dinero ha desaparecido…. No existe… Y esto es literal, mejor dicho es real. Para alguien que no viva en Venezuela esto podría parecer imposible o algún tipo de alucinación colectiva.

En Venezuela el dinero no existe.

Recuerdo que cuando era niña, y de la mano de lecturas de contenido espiritual, decían que el dinero iba a desaparecer del planeta Tierra y hoy en mi país esto es una realidad, esta desaparición se daría cuando la humanidad alcanzara altos niveles de amor y compasión, pero en el caso de esta historia que vivimos es por razones totalmente opuestas, sucede por razones inhumanas. No voy a explicar las razones políticas ni económicas del porqué llegó este día, que además no me corresponden, pero sí quiero, como psiquiatra, expresar cómo esto es vivido y sentido por la gente.

El dinero no existe, y todo el valor que se ha dado en la historia de los últimos 3.000 años tampoco. Somos un pueblo sometido al más alto nivel de incertidumbre, pues mentalmente no existe registro que nos permita entender cómo en el contexto de lo cotidiano y de las vivencias más sencillas el dinero haya desaparecido, algo tan concreto falta para la interpretación de esta realidad.

De nada vale tener dólares o cualquier tipo de moneda porque nadie sabe lo que cuesta nada, la hiperinflación y las políticas gubernamentales han creado un hoyo negro donde podría desaparecer el Universo en un segundo… Es otra dimensión… Hablo como humano.

Aquí nada tiene valor ni nada tiene precio, el blackout es algo indescriptible y entretanto pensamos en cómo sobrevivir esta inédita experiencia, consecuencia de una de las más profundas experiencias de inhumanidad vivida en la historia del continente americano. Ciertamente el planeta ha vivido dos guerras mundiales, pero nunca que yo sepa el dinero ha desaparecido. La mayor perversión es quitarle a una población la manera, los códigos para recuperar la esperanza a futuro y eso es lo que ha logrado en los últimos días el gobierno de este país.

No existe la moneda corriente, los caminos electrónicos son ineficientes y han creado una nueva moneda que es mentira…. Todo es mentira…Todo no existe.

Vivo en un país que en los últimos días el dinero No existe… Imagínenselo y supongan como el caos está destruyendo todo… En especial los derechos humanos, en especial el derecho a la vida… Y para qué, para que una dictadura se mantenga en el poder, usando tácticas psicológicas que sumergen a los ciudadanos en personas sin capacidad de respuesta ante la adversidad de la pérdida de toda posibilidad de cambiar sus propias vidas, pues solo hay tiempo para  la supervivencia… Máxima perversión del alma humana.

No sé cuántas personas alcanzarán a leer esta página, pero les digo en mi país está ocurriendo una de las cosas más vergonzosas en la historia de la humanidad. Unos pocos pero oscuros seres humanos destruyendo a un pueblo que ingenuamente creyó en la idea de la igualdad y en la leyenda de una distribución material justa y equitativa. Ciertamente no es algo que nos enorgullece saber de las diferencias abismales que se dan en la distribución de los recursos pero no creo que arrasarlo todo sea la solución. El dinero con todas las injusticias que ha implicado aun hoy es una referencia y un sistema de intercambio. No tendría mayor angustia que el dinero desaparezca del planeta, pero en este momento, en este país está acompañado de sufrimiento de inocentes.

Hoy, al mismo tiempo, sé que late en cada corazón algo que a veces ni siquiera se identifica, es algo que en secreto toma expresiones físicas y espirituales de cambio… En los ojos, en el pulso, en los sueños de un inconsciente colectivo que poco a poco describe un nuevo sueño, distinto a esta pesadilla que más allá de la restitución de un orden material, abarca el valor de lo importante, el orden de un intercambio honesto de creaciones, servicios y cosas que dignifiquen a quien busca ser ciudadano de un país donde la dignidad sea posible.


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