Boric
Foto: MARTIN BERNETTI / AFP

El 19 de diciembre los chilenos decidieron un rumbo, es algo que otros países no pueden celebrar, como por ejemplo Nicaragua, Cuba o Venezuela. Sin embargo, muchos observadores, con o sin razones, auguran desde ya un futuro negro para el país bajo las riendas del joven presidente electo, Gabriel Boric.

Las simpatías y las definiciones del ganador de los comicios han activado todas las alarmas en un continente que está indudablemente afectado por lo que ocurre en países como Venezuela, pues ha llegado a un punto es que la crisis se ha extendido más allá de sus fronteras. Incluso a Chile, en donde se dice que la mano chavista tuvo mucho que ver en las protestas de hace dos años y de donde surgió Boric, que ahora se prepara para gobernar.

El presidente electo, sin embargo, se define como “socialdemócrata” y además asegura que quiere inspirarse en el modelo socialista europeo; nunca ha mencionado que su modelo lo haya tomado de Fidel Castro, de Hugo Chávez o de Daniel Ortega. Siendo testigos, más que participantes, no hay más que desear que así sea, pues lo que viven los venezolanos muy bien pueden contárselo los miles que han llegado a tierras chilenas huyendo de la desgracia.

Lo que sí es cierto es que los chilenos tienen ganas de mejorar en muchos aspectos, sobre todo en el área social, y debe ser por eso que escogieron a Boric sobre su competidor de la derecha. Sin embargo, hay que recordarles a los pesimistas que este nuevo presidente podrá introducir cambios, ponerle atención a la economía, subir el sueldo mínimo, regular impuestos, siempre y cuando las instituciones del Estado estén de acuerdo, pues esa es la herramienta más importante para que nada se vaya a los extremos.

Lo que ha pasado en Venezuela y Cuba es una destrucción sistemática de todas las instituciones del Estado que están dispuestas en democracia a hacer contrapeso. No necesariamente ocurrirá en Chile y tampoco puede saberse si son los planes de Boric. Muchos son los gobiernos socialistas que han sido acertados en el manejo de sus países y, por la hermandad y el cariño que le tenemos a Chile, esperamos que este sea el caso.

Aunque las aves agoreras amenacen con el Foro de Sao Paulo o el Grupo de Puebla, ojalá que Boric tenga la cabeza bien puesta para pensar primero en el bienestar y el crecimiento de su país, en vez de llevar a los chilenos a formar parte de un rebaño que no tiene mucho futuro. Después de todo, y por más que haya gobiernos simpatizantes de estas iniciativas “socialistas”, los resultados de estos experimentos están a la vista y son el desastre de Latinoamérica.

No se trata de un simple beneficio de la duda, se trata de buenos deseos, porque los venezolanos no queremos que se repita en ningún lugar del mundo lo que aquí ocurre.


El periodismo independiente necesita del apoyo de sus lectores para continuar y garantizar que las noticias incómodas que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. ¡Hoy, con tu apoyo, seguiremos trabajando arduamente por un periodismo libre de censuras!