Transporte público, transportistas bono en dólares
EFE / Rayner Peña

No es que no se justifique un aumento del pasaje. Se sabe desde hace tiempo que nada de lo que ganen los conductores de transporte público es suficiente para el mantenimiento de los autobuses y mucho menos para darles de comer a sus familias.

Pero eso tiene la economía, y tal parece que después de 20 años estos rojitos no entienden que ninguna medida que se tome de manera espasmódica tiene el resultado deseado. ¿O sí? De repente es que lo que quieren sencillamente decir es que están haciendo algo, pero aumentan la angustia en la población. Una distracción perfecta.

¿O es que no saben que no hay billetes? Los que hay son los verdes, pero no circulan de baja denominación, aunque los policías y los guardias nacionales les cobran a los choferes 2 dólares por viaje. Será por eso que hace días encomendaron a su laboratorio que lanzara la especie de que van a imprimir billetes de 100.000 bolívares.

Si se saca la cuenta, los agentes corruptos les quitan a los conductores aproximadamente 2 salarios mínimos por viaje y ellos van a cobrar el pasaje a 10 centavos de dólar. Es lógico que prefieran negociar los 120 litros de gasolina subsidiada que les toca al mes y dejar el autobusete parado. Así no gastan cauchos, aceites ni filtros, que también se los cobran en dólares.

Esto es el acabose. Ni siquiera con semejante anuncio del aumento del pasaje pueden decir que están gobernando. No se trata de políticas públicas dirigidas a beneficiar a la población. Se trata de una distracción más para poner a todo el mundo a hablar del tema y desviar la atención de lo que ellos están cocinando.

Como por ejemplo la Ley Antibloqueo, que se aprobó sin la menor discusión y que ya representa un quiebre entre los que ocupan las curules en la inconstitucional asamblea constituyente. Por allí se les van viendo las costuras. Están buscando cómo terminar de raspar la olla sin que nadie se dé cuenta.

Mientras tanto, la gente que necesita usar el transporte público pasa el día buscando los míseros billetes del bolívar soberano porque caminar no puede, el hambre los haría desfallecer. Por eso, lo que se puede concluir es que el aumento del pasaje es un chiste, pero muy malo, como los que contaba el comandante. Quedan pocas hienas en el coro para reírse.


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