En América existe un movimiento «preocupante» en contra de principios ya aceptados en materia de derechos humanos que ha llevado a un «retroceso» en varios aspectos, alertó la presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Esmeralda Arosemena de Troitiño.

Esos procesos van en contra de la «progresividad en el desarrollo de los derechos humanos» que asumieron los países americanos, dijo. «Una vez se alcanza la satisfacción de los derechos», estos deben consolidarse y no perderse», aseguró la presidenta de la CIDH en una entrevista con Efe en Bogotá, donde participa en un seminario sobre derechos de la infancia.

«Hubo un progreso importante en la región en materia de no discriminación, de inclusión, de reconocimiento de la solidaridad humana para grupos que históricamente han sido excluidos y discriminados», dijo Arosemena de Troitiño, quien añadió que, sin embargo, ahora «hay una preocupación (en la CIDH) y el llamado que hacemos a los países es a atender a estas obligaciones».

Entre los asuntos que más le preocupan, aunque se ha avanzado mucho en algunos países, está el de la violencia contra las mujeres »por su condición de mujeres», así como los ataques contra la comunidad LGBT.

Acerca de la violencia contra las mujeres, consideró que «tiene que haber un sistema de justicia que garantice su protección», y «una política pública» que establezca precisamente las responsabilidades de los Estados al respecto.

Arosemena de Troitiño señaló que la violencia también afecta a los menores de edad, especialmente a las niñas que son víctimas de abusos sexuales o que no se benefician del derecho a la educación.

Sobre los colectivos LGBT, consideró que están «siendo realmente discriminados con expresiones de violencia y discursos de odio que lo que están reflejando es el no reconocimiento de la dignidad del ser humano».

«Para la comisión, la clave de la vigencia de los derechos humanos está en que reconocemos que todas las personas, sin exclusión alguna, tienen dignidad que hay que respetar, reconocer y proteger», subrayó.

En este sentido, dijo que no cree «que haya ninguna sociedad que no crea en este concepto de ser humano, de lo que somos como seres humanos y lo que nos toca para que todos tengamos la oportunidad de vivir con dignidad».

«El resultado es que hay un retroceso entonces en el reconocimiento de los derechos», advirtió.

Entre los países que más preocupan a la CIDH se encuentran Venezuela y Nicaragua, que han centrado buena parte de sus acciones recientes en violaciones a los derechos.

Acerca de Venezuela, Arosemena de Troitiño refirió que quiere venir para hacer en el terreno una evaluación «desde la perspectiva de los derechos humanos», no una «evaluación política», aseveró.

Con respecto a Nicaragua, reiteró su oferta al gobierno de Daniel Ortega para «coadyuvar en ese proceso de acercamiento de posiciones».

Pero la labor de la CIDH va mucho más allá y, en el caso de Colombia, trabaja para que se identifique dónde están los factores de riesgo que amenazan a los líderes sociales y defensores de derechos humanos.

El objetivo es el de evaluarlos y posteriormente proteger a los líderes.

Aproximadamente 500 líderes sociales han sido asesinados desde noviembre de 2016, cuando se firmó el acuerdo de paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC, según las cifras manejadas por los colectivos colombianos de derechos humanos.

La presidente de la CIDH dijo que también mantienen un monitoreo constante con los dos grandes países de la región, México y Brasil, que estrenaron presidente, Andrés Manuel López Obrador y Jair Bolsonaro, respectivamente.

Con respecto a México, destacó que «es importante que el gobernante en ese desarrollo de su plan de acción» cuente con «una institucionalidad que garantice una política pública proyectada en los términos» que tiene planeados.

Sin embargo, recordó que «es un gobierno que está empezando y hay que dar un poco de tiempo para el desarrollo de algunas cosas», si bien hizo hincapié en que «siempre estará la necesidad de que los ciudadanos» presionen para que López Obrador cumpla con los principios de defensa de los derechos humanos.

En cuanto a Brasil, mostró su preocupación puesto que en el breve período que ha transcurrido desde que Bolsonaro tomó posesión de la Presidencia, el pasado primero de enero, «ha habido expresiones por parte del gobierno en que se ha marcado esta posición de grupos que no favorecen la convivencia democrática».

Entre dichas posiciones está la conmemoración del golpe de Estado de 1964 propuesta inicialmente por el presidente, quien niega que haya habido una dictadura militar en el país, y que fue prohibida por la Justicia.

Ante la situación que se vive en el continente, la presidente de la CIDH afirmó «que la humanidad tiene una diversidad en su composición» que se muestra en que «no somos iguales en el concepto», si bien es necesario trabajar por la igualdad que «atienda a esas diferencias».


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