Tortura blanca y el sufrimiento intenso: Lorent Saleh mostrará en Estrasburgo los abusos que sufrió durante su detención en Venezuela
@lorentsaleh

El activista venezolano Lorent Saleh cuenta, una vez más, su experiencia de tortura durante sus años de cárcel por órdenes del gobierno chavista, esta vez en un performance.

El ganador del Premio Sájarov hace llegar su historia a Madrid, luego de su presentación en el Parlamento Europeo, mediante una obra que revela los detalles más dolorosos de su cautiverio a cinco pisos bajo tierra.

En detalles, cuenta la arremetida del chavismo en su contra entre «detenciones, palizas, su huida a Colombia y posterior devolución a Venezuela, la reclusión en La Soledad y el frío en La Tumba y luego el infierno superpoblado de la prisión del helicoide«.

«El dolor físico pasa, pero el dolor del alma se queda. Nunca sales. No, al menos, por completo. Tú sales, pero alguien más entra en tu celda», explica Saleh, al terminar la performance.

De esta forma describe las cicatrices que aún quedan en su interior como consecuencia de lo vivido, y el hecho de tener presente a quienes hoy ocupan esas celdas en las que él agonizó.

«Con esas torturas no solo buscan reducirte y destruir a tu familia. También te exponen con el objeto de aterrorizar a la sociedad y hacerla cómplice, con su miedo y su silencio. A mí me interesa acercarme no solo a la víctima, también al victimario. ¿Qué lleva a una persona a torturar? ¿Se puede evitar? Buscamos respuestas a estas preguntas», expresa el activista que fue exiliado a España en el año 2018.

Por su parte, los representantes del Parlamento Europeo que han brindado su apoyo a Lorent Saleh dejan en evidencia su asombro y admiración por la historia de este venezolano, hijo de una costurera de origen palestino.

«Cuando conocí a Lorent, en Bruselas, me impresionó que quisiera utilizar esa experiencia terrible que había vivido, tan crío, no como instrumento de venganza, sino de concienciación», explica Soraya Rodríguez, eurodiputada de Ciudadanos. «Por eso hemos colaborado. Trabajamos con gente joven, con alumnos, para acercarlos a la realidad de un mundo donde hay más regímenes»,

Lorent Saleh en La Tumba

Lorent Saleh pasó tres años en La Tumba, el sótano del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). Así le llaman a ese centro de detención en pleno corazón de Caracas, apunta el diario español. Siete celdas de 2×3 metros, sin luz ni ventilación. El laboratorio perfecto para la «tortura blanca», una modalidad de tormento que consiste en el aislamiento y la privación sensorial. En soledad las 24 horas, en un agujero blanco, «blanco interminable», y con una luz blanca siempre encendida. Con cámaras y micrófonos. Silencio absoluto o ruidos desquiciantes. Y el frío gélido del aire acondicionado. «Pierdes la noción del tiempo. Pierdes la noción de tu propia identidad. Dejas de ser un hombre, te convierten en un despojo», explica Saleh.

Su tabla de salvamento quizás fueron las actuaciones de organismo internacionales como los de la ONU, en 2017, que dirige la socialista chilena Michele Bachelet. Esta detectó «patrones de violaciones y crímenes altamente coordinados de conformidad con las políticas del Estado». También, la decisión de la Corte Penal Internacional (CPI), así como el otorgamiento del el Premio Sájarov del Parlamento Europeo. Importantes intervenciones que le salvaron la vida a él y a su compañero Gabriel Vallés.

«Lo peor que le puede suceder a un preso es que se olviden de él. Lo que te mantiene es pensar: bueno, esto valdrá la pena. Y yo estoy vivo», concluye Saleh venezolano.


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