Niels Högel es un enfermero alemán de 42 años de edad que fue sentenciado este jueves a cadena perpetua por el asesinato de 100 pacientes. 

Cabe destacar que la sentencia del tribunal se produce al tiempo que el imputado ya cumplía la misma condena tras ser condenado en 2015 por otros crímenes. 

En sus últimas palabras ante los familiares de las víctimas, Högel dijo que estaba arrepentido y avergonzado y señaló que durante el juicio llegó a entender el enorme sufrimiento causado por los hechos, cometidos entre 2000 y 2005, en las clínicas de Oldenburg y Delmenhorst. Estos son los principales elementos del caso de Högel, quien ya está cumpliendo cadena perpetua por la muerte de otros seis pacientes.

El acusado

Niels Högel nació el 30 de diciembre de 1976 en Wilhelmshaven y se convirtió en enfermero, como su padre, a los 19 años de edad. 

A finales de 1999 empezó a trabajar en el hospital de Oldenburgo y a principios de 2003 en el de la ciudad vecina de Delmenhorst.

Era considerado como una persona simpática y calificada. Sus colegas afirmaron, sin embargo, más tarde que se sentían «preocupados» por la frecuencia de los fallecimientos cuando él estaba de servicio.

Métodos macabros

Entre 2000 y 2005 inyectó una sobredosis de medicamentos a decenas de pacientes. Dijo que quería destacarse entre sus colegas reanimando a los pacientes. «Era la única manera de integrarse en el equipo», afirmó. 

La mayoría de sus víctimas murieron. Los expertos psiquiátricos indicaron que Högel sufre un profundo problema de narcisismo. 

Durante el juicio, manifestó que sufría por el estrés de su oficio y por la falta de personal en los hospitales. También habló del fin de una relación sentimental que fue «traumática».

«Este oficio no estaba hecho para mí. Tendría que haberlo reconocido», dijo Högel, que tiene un hijo adolescente.

Las víctimas podrían ser hasta 200 

Las víctimas, de entre 34 años de edad y 96 años, eran elegidas al azar y podrían ser en realidad unas 200. 

El portavoz de las víctimas, Christian Marbach, habla incluso de 300. Hasta ahora fueron exhumados más de 130 cuerpos. Pero es imposible establecer un balance exacto de víctimas porque muchos pacientes fueron incinerados. 

Los científicos tampoco pudieron aportar pruebas concluyentes de su implicación. Högel reconoció primero 30 asesinatos en Delmenhorst en 2015, pero negó haber matado en Oldenburgo, lo que es mentira. Cuando le preguntaron por qué mintió dijo que tenía vergüenza por la dimensión de sus actos. Sin embargo negar no le sirvió porque la autopsia de los cuerpos de los pacientes de Oldenburgo demuestra con casi toda certeza que él los mató.


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