El consejero de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton, amenazó a Nicolás Maduro con terminar en Guantánamo, la cárcel de alta seguridad que Estados Unidos tiene en la isla de Cuba, si no deja el poder y abre paso a una transición en Venezuela. 

Establecida en el 2002 por orden del entonces presidente estadounidense, George W. Bush (2001-2009), la base naval de la Bahía de Guantánamo ha albergado a unos 800 sospechosos de terrorismo arrestados tras los ataques del 11 de setiembre del 2001 y de la intervención estadounidense en Afganistán. 

El ex presidente Barack Obama dio la orden de cerrar esta prisión militar desprestigiada por acusaciones de tortura y arbitrariedad. Sin embargo, cuando Donald Trump asumió la presidencia revirtió la orden de su predecesor. 

A la fecha aún hay 40 prisioneros en el lugar y algunos de los acusados de haber participado en los atentados del 11 de setiembre continúan esperando que se los acuse de delitos concretos y se los juzgue.

Los prisioneros de Guantánamo tienen edades comprendidas entre los 37 y los 71 años. El yemenita Ali Hamza Ahmad al-Bahlul, un teniente de Osama bin Laden, ha sido condenado a cadena perpetua, otro está a la espera de que se pronuncie su sentencia en el verano del 2019, y otros 26 son considerados demasiado peligrosos para ser liberados.

Trump también planeaba enviar yihadistas extranjeros capturados en Siria o Irak a Guantánamo, pero aún no se conoce si ha dado instrucciones significativas al respecto.

El Pentágono no divulga información sobre los internos de Guantánamo, pero los archivos filtrados por WikiLeaks y publicados en el diario The New York Times dan una idea.

En promedio, la edad de los reclusos allí es de 46,5 años. Pero las torturas, conflictos o malas condiciones de vida previas a su captura, junto con el encierro actual, empeoran su estado de salud.

El mayor, el paquistaní Saifullah Paracha, cumplirá 71 años en agosto. El más joven es el ciudadano saudí Hassan Mohammed Ali Bin Attash, quien nació en 1985 y ahora tiene 32 o 33 años; solo tenía 16 o 17 cuando fue capturado en el 2002.

El preso más famoso

El recluso quizás más famoso de Guantánamo, el presunto autor intelectual del 11 de setiembre Khalid Sheikh Mohammed, tiene 53 años.

El bigote negro que lucía cuando fue capturado en el 2003 ha crecido hasta convertirse en una voluminosa barba gris, que ahora tiñe de naranja.

James Connell, el abogado de Ramzi Binalshibh, acusado de ser uno de los co-conspiradores de Mohammed, dijo que ha notado algunos acondicionamientos para los prisioneros envejecidos.

«Algunos de los espacios para los encuentros de abogados y clientes ahora tienen rampas para sillas de ruedas», contó a la AFP, agregando que también vio manijas para ayudar a los reclusos a levantarse del baño.

Pero, subrayó, «hay mucha necesidad de un tratamiento que no se ha brindado».

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) visita Guantánamo unas cuatro veces al año para asegurarse de que la prisión cumple con los estándares de detención y para evaluar el trato de los detenidos. 

Entre las enfermedades crónicas relacionadas con la edad que pueden agravarse por el encierro están la insuficiencia cardíaca, diabetes, problemas cognitivos y enfermedad hepática.

A los contribuyentes estadounidenses les cuesta más de 450 millones de dólares al año mantener a los prisioneros en la Bahía de Guantánamo. 


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