La fascinación y, en algunos casos, la obsesión por la Luna, el único satélite natural del planeta Tierra, son las grandes protagonistas de la nueva muestra del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, una exposición que conmemora los 50 años de la llegada del hombre a la Luna.

El alunizaje del Apolo 11 el 20 de julio de 1969 supuso no solo «un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad», como dijo el astronauta Neil Armstrong al poner el pie sobre la superficie lunar. También supuso la culminación de un sueño de siglos, cuya historia es la que cuenta la exhibición La Musa del Apolo. La Luna en la edad de la fotografía, que arranca este miércoles y que durante todo el verano permitirá a los visitantes de la galería ver más de 170 fotografías del satélite, así como pinturas, impresiones, dibujos, películas o instrumentos astronómicos.

El recorrido arranca con el libro Mensajero de las estrellas, una obra de Galileo Galilei (1564-1642) que se anticipó dos siglos a la fotografía al publicar los primeros dibujos de la superficie de la luna con una claridad asombrosa, directamente de lo que veía el reconocido astrónomo italiano desde su telescopio.

A partir de ahí la historia de la fotografía y la selenografía –intentar capturar la superficie del satélite– se entrecruzan y los nuevos avances tecnológicos, ya sea daguerrotipos, impresiones, dibujos o instantáneas, sirven también para plasmar y acercar al ser humano a la Luna.

La misma Luna que plasmaron artistas como Claude Mellan en el siglo XVII, John Tussel en el XVIII o Caspar Friedrich en el XIX es también la que inspiró a cinematógrafos y pioneros de la imagen en movimiento como el conocido Georges Méliès y su “Viaje a la Luna” de 1902.

Así, la escena de la bala de cañón impactando en el ojo de la Luna aparece en la misma sala en la que otros artistas imaginaron cómo sería la vida en su suelo.

El italiano Filippo Morghen (1730-1807) visualizó la Luna como un lugar donde los selenitas, al estilo de los nativos americanos –inspirado en las noticias que llegaban de la conquista de América–, vestían con tocado de plumas y vivían en grandes calabazas.

Esto se demostró irreal con los avances tecnológicos, sobre todo durante la carrera espacial que enfrentó a Estados Unidos con la Unión Soviética durante la segunda mitad del siglo XX.

La exposición dedica una de las salas a este enfrentamiento y cómo los astronautas estadounidenses y los cosmonautas soviéticos intentaron ser los primeros en algo: en mandar una nave espacial, en enviar vida al espacio o, finalmente, en poner los pies sobre la superficie lunar.

Este hito fue obra y gracia de Armstrong, y aparece inmortalizado en las galerías gracias a las fotografías que hizo de su compañero de misión, Edwin “Buzz” Aldrin, caminando por el polvo lunar.

La fotografía ha estado muy presente en los avances espaciales, explicó el director del MET, Max Hollein, para quien la “fascinación” por la Luna se conecta con el propio origen de la fotografía y más tarde con el desarrollo de la televisión de masas.

“En esa época, 500 millones de personas lo vieron en televisión y es un momento que cambió radicalmente los límites de la visión humana y lo que la fotografía fue capaz de conseguir y de diseminar”, explicó Hollein a los medios presentes.

Además de la exhibición en sí misma, el MET publicó un catálogo que cuenta con el prólogo del actor Tom Hanks, un entusiasta del espacio, que decidió volcar su entusiasmo por la Luna en un breve escrito para homenajear los 50 años del “gran salto para la humanidad”. 


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