Marcelo Longobardi, periodista argentino, se refirió a la reforma judicial que comenzó a tratar el Senado de su país. Cuestionó la cláusula impulsada por el kirchnerismo que obliga a los jueces a denunciar supuestas presiones «de los poderes mediáticos».

«Dentro de esta historia apareció el inefable señor Oscar Parrilli. Efectivamente incluyó un artículo que pretende regular el comportamiento de los medios en relación con la justicia», comentó el conductor de Cada mañana (Mitre). Agregó que, tal como reveló La Nación, el texto se mantuvo todo el día en secreto para evitar el escándalo.

«Es un botón de muestra de cómo se empieza con el cercenamiento de las libertades públicas».

La iniciativa impulsada por el senador oficialista Oscar Parrilli, vocero histórico de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, fue rechazada también por la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas, que había advertido sobre el riesgo que implican para la libertad de prensa esas normas.

La influencia de Kirchner

Longobardi consideró que informar, analizar, comentar, investigar u opinar sobre procesos judiciales puede derivar en denuncias por considerar esos comportamientos normales como presiones mediáticas.

«Esto tiene un nombre y yo lo voy a decir, a pesar de que siempre me negué a esta clase de comparaciones, esto se llama Venezuela», dijo.

Agregó: «Para peor, se llama Venezuela en beneficio de un pequeño grupo de personas. Porque son la señora de Kirchner y el señor Parrilli los que pretenden que la prensa no hable de procesos judiciales. En este caso estamos hablando de denuncias penales que pueden terminar con periodistas procesados o incluso presos».

Alertó que pudiera ser el inicio de medidas similares. «Esto lo subrayamos en rojo porque a pesar de que a la gente le importe poco el asunto y pueda ser visto como un detalle más, estamos hablando del principio de un proceso de cercenamiento de las libertades públicas», expresó.


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