La incógnita se despejó al final de la última presentación del Popol Vuh interpretado por la Orquesta Filarmónica Nacional de Venezuela, a mediados de mayo en el Teatro Municipal de Caracas: “Tu contrato fue rechazado porque firmaste contra Nicolás Maduro”, le dijo William Loyo, coordinador de la agrupación, a la clarinetista Karen Palacios. Adiós al anhelado contrato en una de las organizaciones más prestigiosas del país –perteneciente a la Fundación Compañía Nacional de Música, adscrita al Ministerio de la Cultura– por expresar su posición política en el plebiscito organizado por la Asamblea Nacional en julio de 2017, intuye ella.

La indignación se convirtió en un hilo de twitter que se volvió viral el fin de semana. “No pensé que sería noticia. Abrí un hilo para expresar lo que sentía y, como me siguen muchos músicos, para que no les pasara lo mismo. De hecho, al final le recomiendo a la orquesta que sea honesta en cuanto a su posición: si un músico ha votado o firmado en contra del régimen, no deberían ofrecerle nada (…). Si me rechazaran por una razón musical, lo entendería, pero no por un voto o por una lista que ni deberían tener”, dijo Palacios.

La clarinetista se pregunta si un músico que adversa a quienes rigen la cultura en el país no puede formar fila en sus orquestas. Y entonces responde: “Las orquestas nos necesitan a todos, los de un lado y los del otro. Me he sentado con personas que piensan distinto a mí sin ningún problema, porque ahí no se habla de política. No somos políticos. Somos artistas”.

Palacios tiene 7 años tocando clarinete. Antes se dedicó al violonchelo, instrumento con el que se inició por insistencia de sus padres y que estudió durante 6 años. Entró en el núcleo Carrizal del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela a los 11 años de edad. A los 17 años, pasó al de San Antonio de los Altos. Actualmente estudia sexto año en el Conservatorio de Música Simón Bolívar y lleva adelante la licenciatura en Música en la UPEL.

Desde el 26 de mayo, cuando hizo público su malestar, Palacios ha recibido solidaridad y amenazas a partes iguales. “Por un lado, te dicen ‘Dios te bendiga’, y por el otro te llegan amenazas de personas que están en desacuerdo contigo. Creo que el insulto más bonito que me han dicho es fascista. También me han calificado de oportunista. Argumentan que si soy opositora, no puedo pertenecer a una orquesta del Estado. Yo trabajo a favor de la cultura del país”.

Incluso una cuenta en Twitter citó dos publicaciones que Palacios posteó el primero de mayo, a partir de la indignación que sintió por la represión a los manifestantes en las marchas convocadas por el presidente encargado Juan Guaidó. “Es una situación que me preocupa un poco. Esos tweets los escribí cuando una tanqueta atropelló a personas en una manifestación. Los borré luego de dos horas. No tengo ni idea de cómo los obtuvieron”, manifestó.

Sus compañeros de la Filarmónica le han expresado reiteradamente su solidaridad. Es la primera experiencia de ese tipo en una orquesta, pues Palacios asegura que solo conocía casos en el teatro y en la ópera.

Hasta ahora, la gerencia de la institución no se ha comunicado con ella luego de su denuncia. El Nacional contactó a Ignacio Andrés Barreto Esnal, designado como director ejecutivo, en calidad de encargado, de la Fundación Compañía Nacional de Música. Al respecto, fue enfático: “No tengo nada que declarar”, y colgó.

No lo niega. Karen Palacios le teme a las represalias. “Tengo miedo de que me llamen del conservatorio o de la UPEL y me boten. Agradezco que el Sistema no esté vinculado a la Compañía Nacional de Música, es otra cosa totalmente diferente. Allí siempre me han abierto las puertas”, afirmó.

Ese temor también lo siente su madre, mientras que su papá, chavista, se desmoralizó al tener que aceptar que su hija no fue aceptada en la orquesta por algo que nada tiene que ver con su desempeño como clarinetista.

A los 25 años de edad, Palacios ha tocado en la Orquesta Regional Juvenil de los Altos Mirandinos, la Orquesta Sinfónica de Venezuela, la Orquesta Sinfónica Juvenil de Cantaura en Anzoátegui, la Orquesta Sinfónica Francisco de Miranda y la Orquesta Sinfónica Juvenil de San Antonio de los Altos.

Su norte sigue siendo el mismo desde que se inició en el clarinete: formar parte de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar. “Siempre llego a la segunda ronda. He estado muy cerca. Luego de esto espero que me quieran escuchar nuevamente. Son músicos que admiro muchísimo”, expresó. “Que sea la Bolívar A, la B o la Juan José Landaeta. Lo que queda claro es que no será en la Filarmónica”, concluyó Palacios.


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