Al terminar la temporada de vacaciones es posible que la piel muestre las consecuencias de la exposición al sol en la playa, piscina, montaña o incluso en la ciudad. Para que el baño de sol no se convierta en un problema cosmético a largo plazo es prudente prestarle atención especial a ese órgano, con lo que se evitará la aparición de manchas, descamaciones o cicatrices.

Lenis Malavé Rausseo, especialista en estética médica, recuerda que la protección solar debe ser previa a la exposición y que el producto que se utilice debe contener filtro y pantalla solar, dióxido de titanio y tener, como mínimo, 30% de protección. Lo ideal es 50%  en un país tropical. Destaca que esa protección debe continuarse después de la exposición porque ya existe una quemadura en la primera capa de la epidermis y, además, para que la nueva piel se regenere sana.

Jabones y cremas. Es recomendable utilizar un jabón idóneo según el tipo de piel: grasa, mixta o seca. Esto también influirá en la presentación del protector solar, que podría ser en crema o en gel. Durante la noche se recomienda utilizar crema. La selección también dependerá del tipo de piel: si es seca, se sugiere una crema hidratante y si es grasa, será una humectante. Esto hará la diferencia en el manto hipolipídico. Si desea utilizar aceite de coco, de almendra u otros, hágalo durante la noche para que la piel lo absorba porque en el día se convierten en potenciadores de la penetración de los rayos solares.

La exfoliación es fundamental para ayudar a que la epidermis regenerada esté sana. Sin embargo, dependiendo del daño ocasionado por el bronceado se requerirá la utilización de despigmentantes o aclarantes. La primera exfoliación tras del bronceado debe hacerse entre siete y diez días después de la exposición al sol. El proceso podrá repetirse si es una piel grasa, una vez al mes, pero si es seca cada dos o tres meses.

Cuidados más profundos. En cuanto a tratamientos médicos estéticos en cabina, la especialista recomienda una limpieza profunda, luego un peeling químico o mecánico, que se logra al hacer una microdermoabrasión con punta de diamante; esto es una exfoliación de la capa de la piel para que no tenga manchas. Otro procedimiento incluye la aplicación de luces, como el láser, el IPL o la máscara de led, que han sido diseñados para la regeneración celular de la piel y para luchar contra las manchas y el fotoenvejecimiento producido por la luz del sol. También se pueden atender las afecciones ocasionadas por la exposición solar con la aplicación de plasma rico en plaquetas.

Para evitar secuelas cosméticas, es importante visitar a un médico especialista que le ayude a determinar el mejor tratamiento de acuerdo con su tipo de piel y el daño sufrido.

Fuente: Dra. Lenis Malavé Rausseo

@consultoriomedicoesteticocb


El periodismo independiente necesita del apoyo de sus lectores para continuar y garantizar que las noticias incómodas que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. ¡Hoy, con tu apoyo, seguiremos trabajando arduamente por un periodismo libre de censuras!