Domingo 3 de junio de 1991. El estadio Guillermo Soto Rosas de Mérida a reventar. Se jugaba la final del torneo nacional de fútbol entre ULA Mérida, dirigida por Carlos Chiche Díaz y Mineros de Guayana con el entrenador Carlos Horacio Moreno.

Tensión durante 75 minutos. Un centro de Roland pasó por el frente de la portería defendida por César Guacharaca Baena y llegó hasta la frente de Carlos Contreras, quien cabeceó hacia abajo del arquero y desató la fiesta de los bachi (diminutivo de bachilleres) en la capital merideña.

Junto al incasable reportero gráfico Leo León, comenzamos a buscar al director técnico derrotado para que nos hablara sobre el partido. Y lo encontramos viendo, sin ver, la televisión del hotel y frente a un vaso de whisky. Dudamos para entrarle al personaje, pero ya estábamos allí y decidimos abordarlo. “Carlos Horacio, una entrevista para El Nacional”. Le dijimos. El DT, aún con el gol de Contreras entre ceja y ceja dijo: “Siéntate”.

“Creo que el árbitro estuvo bien con la expulsión del Chino Mesa. Lo que nos queda es seguir trabajando para la próxima temporada”, empezó. Así era Moreno. Preciso en sus respuestas y respetuoso del trabajo de los comunicadores sociales.     

El Cabezón, como lo apodaban algunos de sus amigos, llegó a Venezuela en 1972 procedente de Argentina y pasó a integrar la nómina del equipo Portuguesa FC en Acarigua, como mediocampista.

En 1975 adquirió la nacionalidad venezolana y a los 35 años decidió retirarse como jugador activo y pasar a trabajar como técnico con el Táchira y, para asombro de muchos, logró el título. Como estratega, obtuvo nueve títulos en la primera división y en 1989 fue designado entrenador nacional para competir en la Copa América de ese año y en las eliminatorias para el Mundial de Italia 1990.

“Aquí, con una prepración, yo le gano a Brasil y Chile (rivales de Venezuela en el premundial del 89), porque hay material. Recordemos que hace tres años casi se le gana a Argentina”, le dijo el DT al periodista Cristóbal Guerra en una entrevista titulada “La estrella del ganador”.

Sobre su participación como comentarista de radio y televisión, recordó: “Venevisión iba a traer a César Luis Menotti como comentarista para el Mundial Italia 90. Diferencias económicas obstaculizaron la contratación del Flaco y me llamaron para probar. Yo conocía a Cristóbal Guerra porque estuvo cerca de nosotros en la Copa Libertadores y en la Copa América, con Venevisión. Yo estaba muy asustado. En la noche, en el hotel, viene el gerente y me dice que estoy aprobado para el Mundial del 90. Me pregunta cuánto pretendo económicamente. No sabía. Le pedí una plata, creo que le pedí poco porque me la aprobaron enseguida: listo. Pasé un mundial espectacular”, señaló en una entrevista al diario Panorama.

Moreno luchó durante seis meses contra un cáncer en los riñones, y el lunes en la madrugada dejó de existir en su natal Buenos Aires. “Esta es una profesión difícil, porque los sábados y los domingos cuando mucha gente está bonchando, uno tiene que estar pendiente del partido”, dijo una vez. Fue un hombre con fútbol en la sangre. Paz a sus restos.

         


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