Falta menos para el final de esta edición del Giro de Italia y, contra todo pronóstico el ecuatoriano Richard Carapaz sigue vestido de rosa.

Líder de la clasificación general desde el sábado, el ciclista de Carchi, de 25 años de edad, retuvo la camiseta un día más después de la disputa este jueves de la etapa 18.

Carapaz, ficha del Movistar, está contento, pero es prudente. Sabe que falta una etapa dura este viernes, además de la crono del domingo. Y está demasiado cerca el fantasma de lo sucedido a Simon Yates el año pasado.

«Volví a terminar con buenas sensaciones y sin ninguna avería ni percance para nadie del equipo», dijo Carapaz en la línea de meta, en declaraciones recogidas por las agencias de noticias. «Mañana es distinto, es otro contacto con la montaña. Los tres días van a ser igualmente cruciales».

El ecuatoriano tiene ventaja de 1:54 sobre el italiano Vincenzo Nibali (Bahrain-Merida) y de 2:16 sobre el esloveno Primoz Roglic (Jumbo-Visma). Su compañero Mikel Landa es cuarto a 47 segundos de Roglic.

El ganador de la jornada fue el italiano Damiano Cima (Nippo), único sobreviviente de una escapada de tres ciclistas en este trayecto de 22 kilómetros hasta Santa Maria di Sala.

Para Cima fue un sueño hecho realidad: «¡Es una locura! No puedo creer lo que acaba de pasar. He recorrido tantos kilómetros fugado en este Giro… Es el sueño de una vida».

Hoy el pelotón volverá a la montaña, un nuevo desafío para la defensa de la camiseta de Carapaz.

        

        

        


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