José Altuve entra al clubhouse del Fitteam Stadium de West Palm Beach, en Florida, y todo se detiene. Todos tienen que ver con él. El maracayero domina el lugar, a pesar de que su tamaño (1,67 metros) lo podría hacer pasar desapercibido en cualquier sitio. Pero uno de los mejores bateadores del último lustro en las Grandes Ligas jamás pasa por debajo del radar.

El venezolano entra, y los lanzadores, que juegan a las cartas encabezados por Justin Verlander, empiezan a echarle bromas. Le suben el volumen a la música para hacer que hable más duro en la entrevista. Lo fastidian. Y él impone respeto. También bromea Carlos Correa, su vecino de locker, ocupando ahora el que hasta el año pasado era posesión de Marwin González. Uno al que, de acuerdo con el camarero de los siderales, van a extrañar.

«Con Marwin ha seguido el contacto desde que se terminó la temporada. Estuvimos hablando toda la semana pasada, justo antes de que firmara con los Twins. Lo vamos a extrañar por aquí, porque es un súper pelotero, y alguien que cuajó muy bien en este grupo. Un gran amigo», explicó Altuve, quién sostenía dos vasos de cartón en sus manos. Uno lleno de café, el otro, vacío.

Mientras iniciaba su conversación, vaciaba el contenido de dos bolsitas de azúcar en el vaso con café negro, y con un alarde de bartender, charlaba sin quitarle la vista a sus interlocutores mientras pasaba el liquido de un contenedor al otro.

 »A pesar de las salidas, de los que llegan, aquí el ambiente es muy bueno. Es la razón principal por la que este equipo ha tenido éxito en los últimos tres años. Aquí nadie está pendiente de su rendimiento individual, más bien del colectivo. El año pasado fue muy bueno, pero nos quedamos cortos para llegarle a la meta. Y lo bonito del beisbol es esto, saber que este año tenemos una nueva oportunidad», consideró.

«No es común ver equipos que se mantengan tanto tiempo unidos cómo nos ha tocado a nosotros. Siempre hay agentes libres, nuevas llegadas, y uno de los retos principales es seguir competitivos a pesar de esa dinámica. El secreto es que el corazón del equipo se ha mantenido. Y todos remamos para el mismo lado. Sólo pido salud para poder contribuir este año», expuso Altuve mientras le daba un sorbo al café que ya había mezclado.

Al hacer el balance, el campeón bate de hace dos campañas en la Liga Americana recalcó que siente que los Astros hicieron bien las cosas, pero se tropezaron con un rival inspirado. «Los Medias Rojas jugaron una gran Serie de Campeonato. No necesariamente cuando pierdes, es porque hiciste algo mal. Ellos hicieron las cosas mejor que nosotros, llegaron calientes con el bate, terminaron ganando. Y nosotros tuvimos muchos problemas de lesiones. Si nos mantenemos sanos este año, las cosas pueden ser diferentes».

Ya sentado en su locker, se ve la incisión de la operación en su rodilla izquierda, a la que se sometió el año pasado, nada más al terminar la campaña. «Ha sido un proceso de recuperación largo, pero me siento fuerte. Algo doloroso. Pero ya estoy completamente recuperado, y listo para cuando me necesite el manager poder comenzar a jugar».

En el campo de prácticas de los Astros, se le pudo ver estirarse, hacer su rutina completa de calistenia, y también, bromear con Correa y el resto de los compañeros. Se le ve feliz de volver sano al terreno. También vio la práctica de bateo del visitante, los Bravos de Atlanta, y saludó a Ronald Acuña jr, al tiempo que lo vio hacer sus swings en la caja de bateo.

«A mi me gusta ser consistente. No es sólo ganar una Serie Mundial. Es lograr dos, o tres. Eso es mejor que ganar solo una vez. Lo mismo con los premios personales. Se trabajará duro para lograr las metas y los objetivos. Ganar es ahora lo que me quita el sueño. El año pasado nos quedamos muy cerca, y no fue por falta de esfuerzo. Nosotros no miramos a otros para motivamos. Tenemos el material para volver a ganar», remató el maracayero, ya sin café en su vaso, dispuesto a saltar al terreno para preparar su nuevo asalto al título.


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